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Cerca de Pyeongchang, la veneración del pene es casi disciplina olímpica

AFP

Pyeongchang (Corea del Sur) (AFP) -

A unos sesenta kilómetros del Parque Olímpico de Pyeongchang existe otro parque donde los ídolos no tienen nada que ver con los de los Juegos de Invierno: bienvenidos al "Penis Park", lugar de veneración dedicado por completo al órgano sexual masculino.

Pese a las celebraciones de San Valentín, el parque no está muy concurrido. Las temperaturas, como en Pyeongchang, no invitan en el invierno surcoreano a pasear por el lugar.

En el parque hay unos cincuenta penes gigantes, esculpidos en diferentes materiales.

"Una leyenda cuenta que un día una mujer, dejada unos instantes sobre una roca cerca del mar por su novio, murió ahogada por una tormenta, que impidió al hombre poder encontrarla. Después de eso, el pueblo de pescadores vecino fue incapaz de pescar. Ya no había peces", cuenta Seyoen Park, una de las guías del Penis Park.

"La maldición terminó cuando un hombre, que había estado de fiesta y que estuvo pasándoselo muy bien en el mar, pudo pescar de nuevo. Los habitantes del lugar entendieron que la joven mujer había muerto antes de haber conocido los placeres carnales y que deseaba ver el sexo masculino. Los habitantes decidieron entonces construir enormes esculturas de penes para satisfacerla", añade.

- Éxito turístico -

Existen seguramente otras leyendas relacionadas con ese parque de esculturas fálicas.

El Penis Park forma parte de un complejo más amplio, llamado Haesindang Park, que se abrió en julio de 2002, mucho tiempo después de esa leyenda, cuya fecha no se conoce exactamente pero que tendría más de 500 años, según los habitantes de Samcheok, el pueblo de pescadores.

Allí se encuentra el mayor museo marítimo de Corea del Sur, que expone distintos objetos del folklore local y que cuenta con un jardín botánico.

El parque se ha convertido hoy en uno de los atractivos de la región.

El gobierno surcoreano, la provincia de Gangwon y el pueblo de Samcheok lo financiaron, precisan las autoridades del parque. Y el año pasado pasaron por el parque 270.000 visitantes, añaden esos responsables, que se enorgullecen de que sea uno de los lugares más conocidos de Corea del Sur en el extranjero.

Más allá del éxito turístico, en la población local existe la creencia de que esas estatuas tienen virtudes benéficas.

- Un festival popular -

"El pueblo es rico. Es por eso que la gente sigue creyendo en ello y hacemos un festival en el pueblo" para celebrar estas estatuas, cada dos años, cuenta Seyoen Park.

Los niños tienen permiso para acudir a este parque a pesar de sus connotaciones sexuales.

"Las familias son aceptadas, pero en algunas cabañas, donde se exponen algunas cosas, no está autorizados los niños", puntualiza la guía.

Durante el festival, los participantes pueden aprender a esculpir falos o participar en el "estudio del patrimonio cultural coreano de este pueblo de pescadores".

El parque también es visitado frecuentemente por parejas que desean tener un bebé, como un lugar de culto dedicado a la fertilidad.

"También hay personas mayores que vienen porque esperan tener un nieto. Vienen aquí y rezan al cielo para que se lo dé", añade la guía del parque.

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